Es enormemente tedioso descubrir aquello que quieres hacer en la vida. Trazamos miles de planes pensando que estos suponen garantías. Olvidamos que la bailarina puede romperse un tobillo antes de empezar la función e incluso el deportista olímpico puede tropezar con la valla.
Entonces ¿qué son las garantías? ¿Qué me garantiza que el mundo no acabará mañana si ese "mañana" se lee el día de hoy durante el resto de la existencia? Nada.
Ni siquiera somos capaces de afirmar el presente pero nos empeñamos en prometer, reivindicar, jurar sobre un futuro incierto que posiblemente jamás exista.
Friedrich Nietzsche dijo que la poesía era lo único que no mentía pues el lector siempre sabía que aquello que leía no era cierto.
Por eso disfruto de aquello que me llena aunque no sea extremadamente "útil", "bello" o no se encumbre socialmente. No me importa que miles de personas clamen que tengo talento en x o que soy muy buena en y si ninguna de las dos cosas me gusta realmente.
Entonces ¿por qué debo aferrarme a garantías? Si buscase una opción laboral con salida me dedicaría a cavar fosas en un cementerio. Hoy en día si no eres médico, ingeniero o arquitecto oirás mil veces la frase "No sé si eso tendrá salida" Lo que esas personas ignoran es que el futuro es un incierto desconocido.
En ocasiones la vida te sonríe, otras te da la espalda. Algunos lo llaman suerte, casualidad e incluso destino pero lo cierto es que al tomar cualquier decisión, por pequeña que sea, nos exponemos a absolutamente todas las posibilidades que esta conlleva.
No me importa si tengo talento para esto o aquello, si no te parece bien el rumbo que intento darle a mi vida o si este texto no te parece bello. Lo más seguro es que a mí en un par de días tampoco me lo parezca pero lo publico porque me apetece hacerlo.
A lo largo de nuestra vida aprenderemos muchísimas cosas y olvidaremos otras tantas; sin embargo; probablemente tarde más en olvidar mi primer beso que el movimiento rectilíneo uniforme.
Esto no es un ensayo, ni una reseña, ni un lanzamiento literario. Lo más probable es que nunca lo lea nadie y yo no presione a nadie para que lo haga. Lo único que afirmo como cierto es que en este instante el poco tiempo libre que tengo se lo dedico a esto porque me apetece.





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