Quiero ser la nota que atraviesa, una nota limpia en la cuerda de una guitarra acústica azul, quiero ser el solo de una soprano en el apogeo de su carrera.
Quiero ser la escala que sorprende, el bailarín que se deja llevar y siente la música en su interior, el piano que se atenua en medio del silencio, el órgano que reverbera, el temblor que recorre tus piernas antes de salir a darlo todo.
Quiero ser el latido que acelera, el escalofrío que recorre tu columna vertebral, una lágrima emocionada, una corazonada, una oportunidad, un ritmo, una meta.
Quiero ser el espíritu del joven innovador, el instante que marca y dirige, una sonrisa sincera, la brisa que hizo aquel momento irrepetible.
Cansada de las cartas que me quedaron por escribirte, los abrazos y disculpas que no te dí y una lista interminable de todo aquello que no hice.
Me equivoqué, sí, tú también lo hiciste. El error nos hace libres y quiero que sepas que si nuestra amistad fue una equivocación entonces fue inevitable equivocarse. Perdóname pero no me arrepiento de nada, si tuve que quererte hasta que nuestra relación se consumió, lo hice, y lo repetiría mil veces. Prendedle fuego al pasado si eso me otorga otra oportunidad pero dejadme mis recuerdos para darme valor y continuar.
Y quién sabe si mañana moriremos, entonces sólo quedarán letras y ceniza y el viento no tendrá más remedio que dejarnos ondear.





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