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17 de septiembre de 2015

Esbozos

Lamento comunicaros que seguimos atrapados en el Esperpento de Valle-Inclán si es que alguna vez no lo estuvimos. Somos unos fantoches y nos importa más bien poco. Ya no lloramos a los muertos en Siria, no nos conmueven los desastres naturales ni sus víctimas, hemos perdido la cuenta de las especies extintas a nuestras expensas. Vivimos en un mundo en el que ya no existen los principios, nuestras posturas ideológicas tan sólo son medias tintas y hemos dejado de creer en nada.

Pero esto no es todo. Para colmo ya nadie lee poesía, ni novelas, ni nada de nada a no ser que se vea obligado a hacerlo. Nadie se para a mirar el cielo, a sentir el calor del sol en la sien ni a guardar paisajes en la retina para dibujarlos más tarde. No observamos cómo cambian progresivamente el color de las hojas en otoño y si lo hacemos, lo olvidamos automáticamente.

En definitiva, somos unos fantoches. Sentimos, sí, pero acumulamos tantas emociones dispares que nos limitamos a anular unas con otras.
Quizá sea demasiado tarde para creer en una sociedad intoxicada por la globalización pues de este tren es difícil bajarse pero imposible no subirse. Vivimos en un mundo de ciegos donde tan sólo los tuertos escriben.

Muchos afirman que la globalización es útil, necesaria e incluso imprescindible pero qué queréis que os diga a mí, en la calle, tan sólo los anuncios me sonríen. Para colmo esa falsa sonrisa con dobles intenciones un producto más parece. Lo irónico es que traten de vender felicidad a seres que ni tan siquiera creen que existe. Quizá cada vez nos sea más difícil y más caro ser felices.

Por tanto, disfruta cada escalofrío, busca y desentraña cada una de tus fibras, recuerda todo aquello que alguna vez te estremeció el alma, despega los pies del suelo, siente, ama, crea, vive. En esta sociedad que agoniza nunca se sabe hasta cuándo serás capaz de hacerlo.

1 comentario:

  1. ¡Buenas! Sólo puedo decir que me encantó, y la verdad es que ya no nos paramos siquiera a analizar lo que sentimos en ese momento, sino que estamos sobrestimlados, deshechamos emociones sin pararnos a pensar en lo que nos hacen sentir... Por lo que sí, hay que vivir el momento, disfrutarlo al máximo.
    Me quedo por aquí.
    Nos leemos :)

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